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Nota 1357 - (3ª Época)

De esto y aquello

feb. 10, 2019 11:42

en Opinión

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Es asombroso como por seguir en el puesto o por caretas, son capaces de cualquier cosa desde  inventar palabras o alentarlas, hasta prohibir palabras o costumbres, de los otros, claro, o aplaudir a los golpistas o ponerse un loro en el hombro o un guacamayo. O sea, palabras para enfrentar, romper y malversar tradición e identidad y echarlas abajo; como es sabido, actual desiderátum. Y son un puñado de políticos y políticas y corifeos de organizaciones, a quienes les gusta jugar al suicidio colectivo, porque saben o creemos que saben, que emergen para envenenar las relaciones humanas.  Y sucede por todo el mundo, no es aborigen de estas pampas y quebradas. Valga como ejemplo, aquel flemático inglés que llama a plebiscito pensando saldría su postura y le salió salirse de Europa. Y se queda tan campante, como yo no he sido, y viene atrás una mujer, que eso viste mucho, o por el cupo, y cuando todos están arrepentidos, la susodicha en vez de buscar el barlovento,  pierde el timón en la marejada y a la deriva, que dirían los almirantes de su majestad; y en eso andan, rompiendo patrias y tradiciones.

     Y la  flema ahora pasa por la grieta;  que todos hacen grietas y cuando se columbra que grietas por aquí y por allá y al unísono, es que alguien escribe el guión. Y lo curioso es que nadie tapa la grieta que sería lo normal y hasta fácil de realizar. Pues   nada, quieren que siga, como por aquí que no se ha tapado la anterior sino que se ha profundizado la actual. Cierto que en los últimos tiempos ha vuelto la calma a la calle, que buenos dineros debe costar, que bien se les podría a dar a los jubilados. Pero no, que estos pensadores piensan a futuro y no saben que los jóvenes a último momento votarán a quien mejor luzca y no se mojan en las estadísticas en serio, las de verdad, no las dibujadas, donde se ve que solo las franjas etarias de los cincuenta para arriba  en altísimos porcentajes se preocupan por el futuro  y de treinta para abajo no llegan al diez por ciento en cuestiones de alto patriotismo.

    Y no queda otro remedio que hablar, porque al parecer no han de cejar en su empeño de arrebatar  futuros. Porque no hay vuelta de hoja, cuando el más tonto ofrece algo, desde un tomate hasta el presidente, por ejemplo el de España abrazado a los patoteros golpistas o los que quieren salirse de Europa, o los mágicos de Venezuela rodeados de querubines y hasta un papa, pues nada, que la gente, o un pedazo de esa gente, acude al desmán para aplaudir, como si fuera maná o cosa divina. Siempre la gente compra lo que el tonto le da, incluso casi siempre, actuará en su contra. Que es fácil robarle el asno a Sancho. Pero nunca los compradores de ideas caen en la cuenta, que lo tirado a la plaza es para engordar a quien lo tira. Y no falla nunca. Basta ver al famoso brexit que sigue adelante porque no saben qué hacer para quedarse adentro. Porque al huero le ha seguido una huera. Y hasta pretende que los demás sean tontos.

     Algo parecido a los cascotazos emitidos por el señor de la AMIA, claro, que sin darse cuenta que se cargaba la sinagoga; y tan campante a casa con licencia. Llevamos cuatro años hablando a diario de  Nisman, tratando de saber que ha pasado aunque se sabe desde el primer día. Sin embargo, se prefiere que todo quede en pasado, y aquí no ha pasado nada; y aparece este desnortado y en vez de usar la vara para medir las telas y los orillos como es de suyo, la tira a la cabeza de  Nisman. Y se otorga licencia por tiempo indeterminado. Una jodita. Rompe una colectividad y pide licencia. Se equivocó la paloma.

     Y ni pensar la que  se monta, cuando  cuatro tontos o tontas pretenden que una nación baile a su compás. Hace unos días una militante con pantalla, que hace bien a la grieta, gritaba como una descosida que había que dejar quietos a los animales y comer una acelga o un rábano; en rodajitas, claro. Era para llorar ver en tan poca cosa al prójimo. A mí, me importa tres pimientos que esa señora y las que con ella andan les dé por ser veganas, pero me importa que arrogándose tareas que no le incumben me grite con mala leche y me impida comer carne, porque se matan animales y chorradas por el estilo. Y luego descuidan los niños propios o ajenos. Pero eso sí, pobrecitos los galgos que los hacen correr y se cansan. Y sucede que en la manera de correr esta su belleza.  O los tontos y las tontas que atentan contra los toros a sabiendas que atentan contra costumbres consuetudinarias que alientan la identidad. Eso si a esas mismas las he visto hacerse con ministerios de defensa, que siempre han sido de guerra. Y llegado el momento enviarán a los hijos de los otros. Faltaba más

     Desconozco, si la vegana sabe, que la acelga es un ser vivo que nace de una semillita  y crecen mejor  sin gritos. Al menos eso tengo entendido. Como todos los seres vivos. Tampoco la señora sabe que para comer su pedazo de pan que creo comen las veganas, los agricultores no se andan con chiquitas. Porque no deja de ser curioso, que para que nazca y crezca y sazone el trigo se han llevado por delante miles de roedores, miles de insectos, miles de aves, y los miles de mariposas que ya no se ven,. Supongo que la vegana ante estos párrafos me está diciendo de todo por lo bajo. Ante esto me causa risa que una vegana o varias se vistan  con las chorradas que son de conocimiento público. Lo bueno es vivir como quieras y dejar vivir a los otros como quieran, a sabiendas, de donde lo propio se hace ajeno.

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